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miércoles, 8 de septiembre de 2010

Castellano medieval (II)

- Por Juan Pablo "Lindellion"

Fonética
Lo primero que debemos saber para intentar reproducir un habla son los sonidos que en ella se utilizan. Y es que el castellano antiguo aún conserva sonidos del latín vulgar, y no será hasta bien entrado el siglo XVI cuando comiencen a aparecer los sonidos del castellano actual. Vamos a dar un repaso a las principales diferencias entre castellano antiguo y actual en cuanto a pronunciación.

F/H: el cambio de la f inicial por la h es uno de los primeros por los que el castellano comenzó a diferenciarse del latín. En determinadas zonas aún se dice fierro, fecho, fermoso, pero en otras se comienza a decir jierro, jecho, jermoso, convirtiendo la f en una h aspirada parecida a una j.

S/SS: se distinguía entre una s sorda, similar a la actual y representada por la grafía ss en los textos, y una s sonora, ligeramente zumbante, que aún hoy se conserva en el habla de algunos pueblos andaluces, representada por una sola s. Esta s ligeramente zumbante siempre estaba en posiciones intervocálicas, y nunca a principio ni a final de palabra ni en formas verbales (como viniese), así como otras excepciones. Así, siguiendo la grafía, se pronunciaba casa, pero se pronunciaba viniesse y messa.

Ç/Z: la letra ç que tanto solemos ver en textos medievales representa el sonido ts, mientras que la z es su versión sonora, pronunciada ds, en la que la s suena ligeramente zumbante. Así, la palabra plaça se pronuncia “platsa”, mientras que la palabra fazer se pronuncia “fadser” o “jadser”.

X/J/G: en los textos medievales, la x representa el sonido ch francés o sevillano, es decir, una ch muy cercana a la sh; de esta forma, dixo se pronunciaría disho. La j y la g ante e, i, era la versión sonora del otro sonido, equivalente a nuestra pronunciación de la ll o la y: coger se pronunciaba “coyer”, y fijo se pronunciaba “fillo” o “jillo”. Son sonidos procedentes del latín vulgar. Ante consonante, la x se pronuncia s, e incluso se a veces se encuentra escrita con esa grafía, como en estremo.

B/V: se hacía distinción entre estas dos consonantes, de manera que la b se pronunciaba como lo hacemos hoy, pero la v tenía un sonido más cercano a nuestra f, poniendo los dientes sobre el labio inferior; así era como se pronunciaba en latín vulgar la antigua V latina.

Como se ha dicho, aún no existían algunos sonidos del castellano actual:
  • C ante e, i, se pronunciaba como una s normal, como se sigue haciendo hoy día en determinadas zonas de Andalucía y en Latinoamérica. Lo mismo ocurre con la z, que entonces se pronunciaba ds.
  • Recordemos que J y G ante e, i, no se pronuncian igual que ahora, sino como ll o y ante vocal. No obstante, el sonido aspirado de la j existía representado por la f o la h iniciales.
  • X no se pronunciaba ks como ahora, sino, como ya hemos dicho, de manera parecida a sh.
Por último, hay que añadir que existía una marcada tendencia a elidir la e de final de palabra: díxol’ en lugar de díxole, grand en lugar de grande, etc. También se elidía la e de la preposición de: dél, della, duna, dunos, dotro, daquel, etc. Conforme se acerca el siglo XVI, la e se vuelve a recuperar.

Ortografía
Comentaremos solamente las variaciones en la ortografía que afectan a la pronunciación.

En los infinitivos unidos a pronombres, del tipo cantarle, matarle, la r se convierte en una l, de manera que se escribía y pronunciaba cantalle, matalle.

También hay cambios cuando el imperativo se une a un pronombre: cantadle, matadle se escribe y pronuncia cantalde, matalde.

Hoy la mayoría de los verbos terminan en –bar, –ber, –bir, pero en el medievo ocurrió o contrario, la mayoría terminaban en –var, –ver, –vir. De todas formas, existía mucha indecisión acerca del uso de b y v, de manera que en la mayoría de las palabras encontramos casi todas las combinaciones posibles. Ni siquiera se basaban en el latín a la hora de decidirse por b o por v: el pretérito imperfecto de los verbos terminaba en –va, cuando en latín, como en el castellano actual, termina en –ba.

Las palabras que hoy terminan en –d a veces lo hacían en –t: verdat, vezindat.

Sustantivos
La principal diferencia de los sustantivos medievales con respecto a los actuales es el cambio de género que se aprecia en algunos de ellos: la color, la puente.

Pronombres
A veces, el uso de los pronombre difiere bastante con respecto al castellano actual, sobre todo en la posición que ocupan en la frase. Pero antes, comentemos las diferencias gramaticales.

Los pronombres prácticamente han sobrevivido con la misma forma hasta la actualidad, con la excepción del pronombre personal vos, usado como segunda persona del plural, y del singular para el trato deferente. Es necesario advertir que el famoso vuestra merced es más propio del Renacimiento que del periodo bajomedieval.

Ese pronombre, vos, se usa como sujeto y también como objeto: vos fablades de mí (usted habla de mí); darvos he gualardón (voy a daros un premio).

Es muy frecuente encontrar los pronombres personales tras las formas verbales: darvos, díxole, tornóse. Muy frecuente también es la pérdida de la –e final que ya hemos comentado: díxol’, tornós’.

Sin embargo, en ocasiones se prefiere el pronombre antepuesto a la forma verbal, sobre todo en oraciones negativas y algunas subordinadas: non le vido (no le vio); dixo que le quería.

Cuando el pronombre se se une a le, la, lo, se forma gele, gela, gelo (se pronuncia yele).

Otro caso curioso ocurre con los pronombres posesivos mi, tu, su, que pueden ir precedidos por artículos: los vuestros ojos, el mi fijo, un su amigo.

En cuanto a los demostrativos, las formas aqueste y aquese convivieron con este y ese durante mucho tiempo. También existían las formas estotro (esto otro) y esotro (eso otro).

3 comentarios:

Antonio Polo dijo...

Luego esto lo unirás en un unico PDF, ¿verdad?.... ;)

Archimago dijo...

Lo había pensado. De todas formas, solo quedan dos entregas (supongo), es decir que el artículo no es tan extenso como parece.

Mas fazervos he esa charta que diziedes, ca non es babieca quien lo quiere todo bien ayuntado ;)

Juan dijo...

Me encanta :))).