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lunes, 22 de agosto de 2011

Personajes pregenerados de Aquelarre (14)

- Por Juan Pablo Fernández y Pedro Nieto

Malsín
  • Nombre: Jonathan Martín
  • Reino: Corona de Aragón
  • Grupo étnico: Judío
  • Posición social: Villano
  • Profesión: Malsín
  • Profesión paterna: Marino
  • Situación familiar: Padres vivos. Casado y sin hijos.
  • Edad: 26

FUE: 15 Altura: 1,64 varas
AGI: 15 Peso: 125 libras
HAB: 15 RR: 60%
RES: 10 IRR: 40%
PER: 20 Suerte: 45
COM: 15 Templanza: 59%
CUL: 10 Aspecto: 8 (Feo)

Competencias: Conocimiento de área (Barcelona) 50%, Correr 45%, Descubrir 45%, Escuchar 60%, Esquivar 40%, Forzar mecanismos 45%, Idioma Ladino 100%, Idioma Hebreo 20%, Idioma Castellano 40%, Saltar 40%, Sigilo 55%, Trepar 25%, Cuchillos 45%, Pelea 40%.

Hechizos: Carece.
Rituales de Fe: Carece.

Rasgos de Carácter:
  • Marrullero y camorrista
  • Tacaño
  • Ambidextro
  • Reflejos felinos

Jonathan Martín, converso llamado anteriormente Jonás ben Job, vive en pleno Call de Barcelona, con su esposa Marta. Tuvo que correr y esconderse con ella cuando empezaron las carreras, los incendios y los asesinatos de los suyos aquellos calurosos 5 y 7 de agosto, cuando las calles se llenaron de fanáticos con antorchas que destrozaron la aljama. Jonathan tuvo que convertirse, igual que su mujer, y rehacer prácticamente su vida ante la mirada pasiva de las autoridades que no hicieron mucho por ayudar. Las conversiones se multiplicaban en toda España y ellos no iban a ser menos. Pocas otras posibilidades había: o abandonar la Península junto a otros cientos, o convertirse en falsos conversos. Esto es, abrazar el cristianismo de forma fingida para continuar secretamente con las costumbres y rituales de su religión. Jonathan no quería irse, Barcelona es una ciudad de oportunidades si sabes estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Y así lo decidió. Sin que Marta supiera nada, Jonathan pasó a convertirse en un malsín, denunciando a los suyos a cambio de favores, recompensas económicas y privilegios. Al fin y al cabo, no hay otra cosa mejor que el brillante destello de las monedas. Jonathan disfruta apilando sus monedas en montoncitos iguales, contando sus beneficios una y otra vez en la oscuridad de su sótano, aunque nunca se gasta nada, no hace alarde de su fortuna, ni deja que su esposa lo haga. Con el tiempo se acrecentó su desconfianza, se volvió huraño, agresivo, llegaba a las manos a la primera de cambio, había cambiado. Y no es extraño, debía estar alerta, puesto que Jonathan sabía que si fuera descubierto por los suyos mal futuro le aguardaría, pudiendo acabar apedreado o incluso asesinado.

Marino
  • Nombre: Pere Ginesta
  • Reino: Corona de Aragón
  • Grupo étnico: Catalán
  • Posición social: Villano
  • Profesión: Marino
  • Profesión paterna: Marino
  • Situación familiar: Padres vivos
  • Edad: 24

FUE: 20 Altura: 1,79 varas
AGI: 20 Peso: 130 libras
HAB: 15 RR: 70%
RES: 20 IRR: 30%
PER: 10 Suerte: 25
COM: 5 Templanza: 40%
CUL: 10 Aspecto: 11 (Mediocre)

Competencias: Astrología 55%, Comerciar 17%, Descubrir 40%, Idioma Catalán 100%, Idioma Castellano 40%, Nadar 70%, Navegar 70%, Trepar 80%, Hachas 45%, Pelea 45%.

Hechizos: Carece.
Rituales de Fe: Carece.

Rasgos de Carácter:
  • Marrullero y camorrista
  • Sentido de la orientación
  • Criado en la costa

Pere es un muchacho catalán que trabaja con la familia Pujol en una cooperativa que hace de él el capitán de una coca llamada L´Anna que se dedica al cabotaje y que suele hacer el recorrido Barcelona-Valencia. Pere es el vivo retrato de su padre, el primer Pere Ginesta. Es de aspecto recio, tiene constantemente la sombra de la barba cerrada que algún día se dejará, como la que luce su padre, y gusta de llevar un hacha de armas siempre a mano, otra curiosa costumbre que adquirió también de su padre.
El negocio de su padre es fructífero, más si cabe desde que contrajo nupcias con su actual esposa, emparentada con los Sapila, familia poderosa de la ciudad. Así, tiene una flota de una docena de barcos con los que surca el Mediterráneo, desde Constantinopla, hasta Valencia, pasando por Marsella, Alejandría o Atenas. Lejos quedan aquellos días en los que Pere tan sólo tenía una pequeña coca, de nombre Mar blava con la que tantas aventuras vivió.
Los negocios de los Ginesta siguen sin tener muy en cuenta la condena que mantiene la Iglesia sobre aquéllos que realicen comercio con el infiel, siendo esto castigado con la excomunión.
Y lo cierto es que hasta ahora, salvo algunos sustos, les ha ido muy bien.

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