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lunes, 11 de abril de 2011

TERRAFORMACIÓN: CIENCIA VS. FE

Desde preciudadanos recibimos lecciones de Ciencia de la Terraformación. Nos enseñan que cada vez estamos más cerca. Nos enseñan a creer en ello. Todos trabajamos por el progreso, para que ese día llegue. Para volver a ser libres en nuestra relación con la Naturaleza. Cada vez está más cerca, aguantad sólo un poco más. Nos piden que creamos en algo que nos llevan prometiendo años. Cada vez está más cerca, dicen. Y nunca llega. ¿No nos están pidiendo, en realidad, que hagamos un acto de fé? ¿Eso no lo convierte en algo que ha dejado atrás el campo científico para echar a volar entre las nebulosas de otra cosa llamada fé? ¿Y no es la fé algo que nos pidieron que abandonáramos hace ya tiempo? Al menos esa clase de fé, una que prohibió la ONU por provocar guerras ideológicas entre gente que creía en ello, algo que nos ha llevado a vivir como lo hacemos ahora. Rodeados de miedo. El acto de fé que se nos pide como ciudadanos es muy similar al que exigía la mitología cristiana, con su deidad, su héroe semidios... Figuras que hoy podríamos identificar en nuestro mundo como Terraformación, la base de nuestra nueva religión y el profeta de la nueva fé, el Secretario General. Aunque la ONU se encargó de borrar cualquier rastro de aquella mitología por nuestro bien, aún es posible acceder a parte de la información que se ocultó sobre el tema. La moraleja de una de aquellas leyendas estaba contenida en algo llamado "10 mandamientos" a los que podríamos encontrar sus actuales homólogos que definirían toda esta mentira. Veamos:
1. Creerás en la Terraformación por encima de todo 2. No desearás los recursos de tus conciudadanos, ya que todos somos iguales, y por tanto cada uno posee en virtud de su utilidad para la Terraformación. 3. No te inclinarás ante ninguna otra creencia, ni la honrarás; porque la Terraformación es la única en la que deberás creer. 4. No robarás, pero si la situación lo requiere los donarás, pues los recursos deben distribuirse para mejorar el camino hacia la Terraformación. 5. No matarás, porque todas las etapas de un expediente debe controlarlos la oficina correspondiente. 6. Siete días trabajarás y harás toda tu obra en pos de la Terraformación. 7. Honra a los que cuidan de ti. Burócratas y Cascos Azules. 8. No hablarás contra el prójimo falso testimonio, pero lo denunciarás si se lo merece. 9. No cometerás faltas sexuales. 10. No nombrarás el exterior en vano.
Como en la antigüedad, cuando la humanidad estaba contaminada por el vicio de la religión y se enfrentaban unos a otros por ella, hoy tenemos misioneros encargados de obligarnos a creer en ella.Porque sólo los creyentes se salvarán. Los que no crean caerán en los infiernos. Los infiernos de los expedientes dados de baja. Pero, ¿no era uno de los valores de estas mitologías o religiones imbuir sus verdades de bondad? De una aparente permisividad hacia otras creencias, ya que todos éramos producto de la deidad suprema. Es cierto que hoy sabemos que era una careta falsa, pues hoy sufrimos las consecuencias del enfrentamiento entre ellas. Pero es que la ONU no se molesta en disimular, ni siquiera nos ofrece la posibilidad de no creer en la Terraformación, dando como única Su verdad. Es una fé obligatoria. Anulan incluso la posibilidad de no creer internamente bajo amenaza de fusilamiento. Las marionetas de la ONU, su brazo ejecutor, los Cascos Azules que se encargan de cumplir su amenaza. Ellos tampoco disimulan, se extralimitan bajo el atento y silencioso beneplácito de la ONU. Nos aplastan a nosotros, los civiles. Que no tenemos voto. Y menos aún voz. Nos presentan informes sin contenido real, palabras enlazadas que no son más que una simple cuartilla propagandística para garantizar el perpetuamiento en el poder de un órgano asfixiante como la ONU. Pero son datos vacíos, amontonados, con los que pretenden confundirnos para que no nos demos cuenta de que en realidad, no dicen nada. ¿Alguien ha visto esos cambios de los que hablan? ¿O algún avance? No, todo sigue igual. Igual de mal. No estamos más cerca, pero nos engañan diciendo que sí, nos agobian con una cantidad aplastante de datos y gráficos que no se sostienen ante un análisis científico real, ni siquiera ante una visión algo crítica. Es un método de saturación, de aplastamiento por datos, pero sólo nos lo creemos porque nos dicen muchas veces muchas cosas. La fé necesita que se crea en ella para que no desaparezca, para no dejar de existir. Se alimenta de quien cree en ello. Si todos le diéramos la espalda a la creencia vacía de que la Terraformación está cercana, ésta dejaría de existir. Quizá entonces volveríamos a ser libres para pensar, porque ahora no somos más que preciudadanos engañados con el caramelo de la Terraformación. Y yo, amparándome bajo mi nombre, que me otorga el valor del anonimato en una sociedad llena de números, elijo no creer en la Terraformación.

HALL

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