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lunes, 14 de marzo de 2011

Certificados de mecenazgo

A estas alturas del proceso supongo que no hace falta decir que hemos cuidado la nueva edición de Aquelarre hasta el último detalle. No podía ser menos el aspecto de la numeración y firma de los ejemplares, que hemos resuelto mediante lo que hemos llamado certificados de mecenazgo. Estos certificados son el equivalente a las etiquetas que llevan las ediciones numeradas de otras obras (por ejemplo, cómics), que habitualmente van colocados en las guardas del libro (las hojas de cartulina que unen la tapa dura con las páginas interiores).

Los certificados se han impreso sobre láminas autoadhesivas de poliester metalizado plata y dan fe de que el ejemplar que los posee forma parte de la edición exclusiva numerada de los mecenas del juego, limitada a 300 ejemplares. Además, cada certificado ha sido firmado a mano por los autores del juego: Ricard Ibáñez y Antonio Polo.



Con la emisión de estos certificados queríamos conseguir dos objetivos: en primer lugar, hacer más exclusivos los ejemplares de los mecenas, cuyo apoyo y paciencia han permitido que lleváramos a buen puerto el proyecto. En segundo lugar, agilizar el proceso de firmas de manera que no retrasara más la publicación y distribución del juego.

Y así lo hicimos: enviamos los certificados impresos por mensajería urgente a Antonio en Córdoba, junto con unos rotuladores indelebles para que estampara sus 300 firmas. Una vez estuvo listo, enviamos un mensajero a recogerlos para que se los llevara a Ricard, en Barcelona. De nuevo un mensajero se hizo con los certificados firmados y nos los trajo de vuelta a Madrid. En muy pocos días el proceso estaba completo.

A continuación os dejamos unas fotos del proceso de firma. Se ve que Ricard tiene ya callo en esto de firmar, mientras que Antonio ha aprendido a hacerlo dormido... o ha caído agotado de tanto estampar su rúbrica.



2 comentarios:

Jordi Martín (Beorn) dijo...

Pobrecito.... Antonio se ha dormido firmando..... :D

Qué pena que no se adjuntara también un látigo y un tambor para marcar el ritmo.

Dexter Willoughby dijo...

Me consta que Ricard tiene un tampón con su firma. Puede firmar de 1000 en 1000 sin problemas. 300 es una menudencia oiga.